SV// Derechos Humanos, Diversidad Sexual e Identidad de Género: Una misma lucha // Vladimir Domínguez para el CIRCA

La Declaración Universal de los Derechos Humanos señala que “todos los seres Humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”, además considera “que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”, Del mismo modo el artículo 2 de la Declaración dice que “toda persona tiene todos los derechos proclamados en esta Declaración, sin distinción de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”.

El Salvador es Estado Parte de numerosos tratados internacionales relativos a los Derechos Humanos, entre ellos la Declaración Universal misma, entre otros importantes como el Pacto Internacional de los Dos Civiles y Políticos, ratificado por el país el 30 de noviembre de 1979 y su Primer Protocolo Facultativo ratificado el 6 de junio de 1995. En virtud de lo anterior y al ser vinculantes, el Estado salvadoreño debe dar cumplimiento a las obligaciones internacionales contenidas en estos instrumentos, garantizando y respetando los derechos fundamentales sin ningún tipo de excepción y protegiéndolos jurídicamente con la adopción de protocolos de actuación adecuados ante casos de violaciones.

Lamentablemente y debido a la intolerancia que aún persiste, es incierto saberlo; tan sólo días después del fracaso de reforma en el parlamento, activistas Salvadoreños han denunciado que una imprenta local se encuentra distribuyendo ejemplares de la Constitución de la República con los artículos 32, 33 y 34 ya reformados, algo que no sólo cae posiblemente en la ilegalidad […]

En abril de 2012 y a iniciativa de grupos conservadores que advertían de la “amenaza” de grupos LGBTI por buscar una eventual aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo y otros “derechos gay”, la Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó una reforma a los artículos 32, 33 y 34 de la Constitución de la República, en los cuales ya se definía el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer, permitiendo la reforma aprobada agregar la condición de “así nacidos”, esto en un intento de minar una futura discusión sobre el matrimonio igualitario en el país. En su artículo 248 la Constitución de El Salvador establece que para decretar una reforma a la misma, es necesario que una legislación la apruebe por mayoría simple (la mitad más uno de votos) y una siguiente la ratifique con mayoría calificada (dos tercios de los votos), por lo que la reforma aprobada los últimos días de la legislatura 2009-2012 con 45 votos de todos los partidos de derecha, debía ser ratificada por la actual legislatura 2012-2015 para hacerla efectiva. Cabe mencionar que ya en febrero de 2012 había fracasado una ratificación de la reforma a los mismos artículos aprobada en 2009.

Recientemente en 2014 y en un momento electoral para elegir al nuevo presidente para los próximos 5 años, la ratificación de la enmienda entra una vez más a la agenda legislativa, empujada por los mismos sectores conservadores, apoyados por algunos sectores políticos. Y de nuevo el intento fracasa, esta vez con menos votos que los anteriores, 18 de 84.

Cuando la intolerancia no conoce límites: Activistas de El Salvador descubren este 15 de febrero 2014 que la Editorial Salvadoreña “Hermanos Unidos” está publicando una versión de la Constitución de la República en la cual se encuentran modificados los artículos 32 y 33 sobre la definición del matrimonio.

¿Será este el último intento por utilizar la primera de las leyes y norma fundamental de El Salvador para frenar avances y luchas que son eminentemente de Derechos Humanos? Lamentablemente y debido a la intolerancia que aún persiste, es incierto saberlo; tan sólo días después del fracaso de reforma en el parlamento, activistas Salvadoreños han denunciado que una imprenta local se encuentra distribuyendo ejemplares de la Constitución de la República con los artículos 32, 33 y 34 ya reformados, algo que no sólo cae posiblemente en la ilegalidad por modificar arbitrariamente y sin fundamento jurídico tan importante instrumento, pero también en la irresponsabilidad de difundir falsa información a la población, particularmente la comunidad estudiantil, en una contradicción total a la función social que una casa editorial tiene de facilitar el conocimiento de manera seria y veraz a través de la lectura.

El principio de la universalidad de los derechos humanos en la Declaración habla de la obligatoriedad de los Estados de promover y proteger todos los derechos humanos y las libertades fundamentales indistintamente de los sistemas políticos, económicos y culturales de los pueblos. La lucha LGBTI tiene su fundamento en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y particularmente en este principio, y es que tal como las Naciones Unidas lo ha reiterado en diversas ocasiones, la lucha de los grupos LGBTI no es una lucha separada, se trata de una auténtica lucha de Derechos Humanos. No está en discusión la creación de derechos nuevos o específicos, todos los esfuerzos históricos y actuales desde los diferentes sectores se encaminan a un mismo fin: garantizar el goce pleno de los Derechos Humanos universalmente aceptados, para todas y todos sin ninguna forma de discriminación, allí incluida la discriminación por orientación sexual o identidad de género.

En 2012 la reforma a los mencionados artículos obtuvo 45 votos a favor, en 2014 ese apoyo bajó a 18, ni siquiera el total de los votos actuales del partido de derecha que históricamente ha empujado esta enmienda. Recientemente en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2014, el órgano colegiado del Estado responsable de este proceso ha reconocido el derecho al voto de la comunidad LGBTI y ha exigido públicamente el respeto y garantía del mismo sin ningún tipo de discriminación. No cabe duda que El Salvador poco a poco está dando pasos significativos y que quiere avanzar hacia el respeto de los Derechos Humanos de su población sin excepciones, una tarea que no debe ser únicamente de organizaciones pro Derechos Humanos, sino de todo un país que quiere asegurar un futuro más digno y justo para las nuevas generaciones.

Vladimir Domínguez
Salvadoreño. Funcionario de Naciones Unidas en el Buró Regional del PNUD para América Latina y el Caribe en Nueva York. Con cuatro años de experiencia previa con el Sistema de las Naciones Unidas en El Salvador y Belice, ha participado en diferentes espacios de trabajo sobre Derechos Humanos, particularmente en temas relacionados a pueblos indígenas y afrodescendientes en Centroamérica y sobre Diversidad Sexual e Identidad de Género en El Salvador. A través de iniciativas impulsadas por Naciones Unidas ha apoyado la agenda de trabajo de organizaciones LGBTI así como acompañamiento en temas de Diversidad Sexual y Derechos Humanos a la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos en El Salvador. Actualmente es miembro del comité editorial y coordinador de la comunidad de Diversidad Sexual e Identidad de Género en el portal Juventud con Voz.
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